Piercing en el ombligo: significado, limpieza y rechazo

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El ombligo es una de las zonas preferidas para hacerse un piercing, porque resulta muy atractivo y sensual, aunque hay que tener muy en cuenta que es una de las zonas más vulnerables a padecer infecciones, especialmente por hongos y bacterias, por eso no hay que mirar solo el precio o si duele hacérselo, hay que procurar hacerlo en un sitio limpio y que sea un profesional quien lo realice, de esta forma no se corre el riesgo de tener una infección.

Una de las grandes dudas de muchas mujeres sobre este tema es si se puede llevar durante el embarazo. Se puede pero la naturaleza hará que poco a poco la piel del abdomen se vaya estirando. No es cómodo tener un piercing con un máximo de un centímetro de longitud cuando la piel se ha estirado más de ese tamaño aunque en el mercado existen piercings para embarazadas, dotados de extensores que permitirán seguir llevándolo.

Es muy importante tener una limpieza muy pulcra en este lugar, porque si no se realiza diariamente puede producir alguna pequeña infección que podría extenderse si no se toman las medidas oportunas. El proceso de curación de esta perforación puede ser largo y es obligado limpiarse al menos dos veces al día la zona con jabón antibacterial durante las dos primeras semanas tras la colocación.

A pesar de los buenos cuidados, el cuerpo puede no llegar a tolerar a ese nuevo compañero y mostrar síntomas de rechazo. El cuerpo interpreta a esa joya como un objeto extraño y la piel sufre diversos cambios como una infección, inflamación, picazón o una reacción alérgica. Ante esta clase de problemas debemos consultar con un especialista para que nos aconseje. De todas formas el cuerpo es sabio y si no lo tolera, no habrá forma de que lo acepte aunque se pueden tomar otras medidas como cambiar el tamaño del piercing o quitárselo temporalmente.

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